miércoles, 1 de diciembre de 2010

Barbacoa.

No, no os penséis que esto es normal, por norma no suelo cocinar a mis huéspedes, ¡Pero es que este estaba tan tierno!
La policía se lo llevó esposado a los calabozos, la acusación; asesinato, canibalismo y otras aberraciones.
Menos mal que esto sucedió en un pueblo en donde todos se conocen y el juez Suárez enseguida lo arregló todo.
A efectos de la prensa un simple mal entendido, en jefatura policial, sin nada que añadir. Ese mismo viernes, reunión de la peña con dos puntos del día, el primero, honrar la desaparición trágica de uno de sus miembros, el segundo, barbacoa….

2 comentarios:

  1. Pelos como escarpias me dejas, bueno...de hecho en cuanto veo que gallego ha escrito un nuevo relato...ya me pongo en modo alerta, por lo que pueda venir.

    Nunca decepcionas.

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  2. Se sale de lo habitual este relato, por eso mismo ¡me encanta!
    Abrazos, y buena semana

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