viernes, 3 de diciembre de 2010

El cri, cri

El cri cri empezó como algo inaudible, un sonido nocturno casi imperceptible para los oídos de Aurora, por eso las primeras noches apenas le inquietó lo suficiente como para desvelarla.
Al cabo de cierto tiempo el cri cri nocturno fue aumentando de decibelios, y la cosa empezaba a ser ciertamente molesta, como ese sonido de grifo mal cerrado que deja escapar una insignificante gota de agua que termina por desquiciar al más templado. Dormir al tirón ya no era cosa fácil y el caso es que Aurora no se imaginaba de donde podía salir ese sonsonete, era evidente que no provenía de los grillos que solían emitir sus peculiares sonidos en las noches de verano, este era un cri,cri más sutil y constante, un auténtico cri,cri por culero.
Con el paso de las semanas y ante la evidencia de que la cosa empeoraba, Aurora decidió hablar con su hermana para que le dejase pasar unos días en su casa, la imposibilidad de dormir le estaba pasando factura y ella ya tenía una edad más que respetable para soportar largas temporadas de insomnio, naturalmente su hermana accedió encantada.
Su cuñado, preocupado por la historia del cri,cri que le contaba Aurora, decidió pasar una noche en la casa de la cuñada, eso fue mano de santo. El cri,cri famoso tenía solución, solo eran unas termitas masticando la madera de las viejas vigas, el cuñado ya había avisado a un especialista para fumigar y terminar con tan molestas inquilinas, Aurora recibió la noticia con visible alivio y más al saber que por culpa de los productos necesarios para terminar con las termitas no podría entrar en su casa en una semana, así pasaría más tiempo con su hermana.
Pasada la semana Aurora regresó a su morada, tenía curiosidad por saber si el tratamiento había surgido el efecto deseado, la primera noche no escucho ni rastro del cri,cri molesto, durmió aliviada, a pierna suelta.
Pasados tres días Aurora se sentía extraña, ya no le molestaba el cri,cri de las termitas pero tenía la sensación de que la observaban, era una estupidez pero la inquietud cada vez era mayor. Al cuarto día se despertó sobresaltada por un mal sueño, al abrir los ojos vio claramente como miles de lucecillas, o quizás millones, la observaban desde las vigas del techo, quizás cada una de esa luces por si solas no significasen nada, pero la suma de tantos ojillos de termita fijos en ella daban la sensación de una masa luminosa realmente uniforme. Aurora ahogó un grito mordiendo el edredón de su cama, cerró los ojos como para negar la evidencia, las termitas no solo no se habían muerto sino que estaban ahí para cobrar su venganza. Aquella noche lo último que escucho Aurora fue un cri,cri constante y voraz, un cri,cri caníbal…….. cri,cri,cri,cri.

3 comentarios:

  1. Muy ingenioso. Creo que Aurora todavía ve las termitas en el universo. Lo que es evidente es cada animalito realiza su función y por mucho que nos molesten hay que saber convivir, hasta con los cánticos que menos se esperan.

    Buen fin de semana, Gallego Rey.

    Un fuerte abrazo desde Lucus Augusti.

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  2. ¿No dejé un comentario yo ayer aquí? juraría que sí. Decía en él que sigues fiel a tu estilo psicópata. Con mucho cariño y admiración, claro.

    En éste pareces kafkiano.

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  3. Yo pienso que dormir solo no es sano. Uno empieza a darle a sus paranoias y la noche se encarga de hacerlas crecer...que hasta las termitas crecen. Lo mejor es tener a alguien al lado, que te ame, que respire o que ronque.
    Muy buen relato.
    Besos

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